Antes de iniciar con el tema, quisiera ahondar en lo que significa el estrés en nuestro día a día. Es el principal causante de la mayoría de las enfermedades que se nos presentan, así como el causante de ansiedad y depresión, alteraciones emocionales constantes y malestar en general.
Es un punto muy importante a investigar personalmente, ya que al recibir un diagnóstico clínico, lo hacemos sin tomar en cuenta el factor ambiental, es decir, el mundo del que estamos rodeados, nivel de cargas de trabajo, problemas familiares, de pareja, con la comunidad, políticos, fiscales, económicos, etc. y así, podemos ir hacia un futuro incierto, preocupándonos más por lo que viene o por lo que ya pasó, sin estar presentes en lo único verdadero que es este instante.
Tampoco podemos hacer de lado la alimentación. Ya que entre los largos espacios sin comer o la saturación de conservadores y químicos (saborizantes, enducolorantes y/o colorantes artificiales), y las altas concentraciones de azúcar, la realidad es que nos están matando poco a poco.
Estamos tan acostumbrados hoy en día a vivir en “la línea”, queriendo ser “multi tareas”, cuando antes nuestros padres sólo hacían una cosa a la vez. En su época al haber menos comunicación, había tiempo para hacer las cosas y organizarse e incluso comer diferente. Ya no. Nuestros hijos ya de niños son diagnosticados con estrés, cuando en mi época por ejemplo, ni siquiera sabíamos de la existencia de esa palabra.
La exigencia de esta época es más incisiva. La competencia en todas las áreas laborales es muy grande y no podemos detenernos, porque en cualquier pausa el mercado nos come. A la familia hay que atenderla, porque sin darle el tiempo adecuado, la perdemos.
Así que todo este cúmulo de responsabilidades tiende a deteriorarnos de diversas formas.
Síntomas de estrés (pueden variar dependiendo de cada individuo):
– Dolor abdominal
– Dolor de cabeza
– Dolores musculares
– Respiración rápida
– Sudoración
– Temblores
– Heces sueltas
– Necesidad frecuente de orinar
– Boca seca
– Problemas para deglutir
Metabólicamente hablando, la respuesta del organismo ante una situación amenazante, constituye un claro ejemplo de alteración neuroendocrina, ya que desencadenan una serie de reacciones que preparan al organismo a la respuesta de huída, miedo o enfrentamiento.
Este complejo patrón de secreciones hormonales, inician en el hipotálamo, siguen a la glándula pituitaria y llegan a la glándula adrenal, que secreta cortisol al torrente sanguíneo. El cortisol alcanza tejido teniendo efectos inflamatorios en los músculos y en el hígado, incrementando la producción de glucosa. Por lo tanto podemos decir que el estrés almacena grasa, sobre todo enel área abdominal.
El estrés puede definirse como la respuesta de un sistema autorregulable ante una alarma general.
Alimentos, complementos y acciones para controlar estrés:
– Toda la verdura verde
– Omega 3 (aceite de pescado)
– Vitamina A,D,E
– Magnesio
– 5 minutos de yoga (o más si hay tiempo)
– Orgasmo
– Respiraciones profundas
– Dos pedazos pequeños de chocolate oscuro (no lácteos, no azúcar)
– Control de ingesta de carbohidratos.
Comprometida con tu bienestar,
Xochitl Rodríguez